Cómo contratar a una conferencista para tu evento corporativo sin perder el presupuesto
He subido a escenarios de congresos, cumbres y eventos corporativos en varios países, y he visto muchas veces el mismo resultado: una charla muy aplaudida y, tres semanas después, nadie recuerda qué se iba a hacer distinto. La mayoría de las veces no es culpa de quien habla. Es que el evento se armó al revés.
Esto es lo que yo definiría antes de contratar a cualquier conferencista.
1. Qué debería cambiar después
Escríbelo en una frase. «Que los líderes de ventas conozcan el nuevo modelo» es un objetivo. «Que se inspiren» no lo es. La conferencia correcta depende de ese objetivo.
2. Quién está en la sala
Cargos, niveles, si hay gente de varias áreas y cuántos años llevan en la empresa. Una charla para cuarenta directores no se parece a una para cuatrocientos colaboradores, y quien la dé necesita saberlo.
3. Formato y tiempo reales
Cuarenta minutos de magistral, un taller de medio día, una conversación moderada. El mismo tema funciona distinto en cada formato. Y cuenta si es presencial o virtual: no se prepara igual.
4. Idioma
Doy conferencias en español y en inglés. Si tu audiencia es mixta, mejor decirlo desde el inicio y no resolverlo con subtítulos de última hora.
5. Qué pasa al día siguiente
La pregunta que más valor tiene y menos se hace. Un resumen para repartir, una sesión de preguntas con los líderes, un compromiso por área. Con eso, la charla deja de ser un evento y se vuelve parte de un proceso.
Un último consejo
Pídele al conferencista que antes de aceptar te haga preguntas. Si no pregunta nada, probablemente va a dar la charla de siempre.
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