Hambre Cero es un problema de sistemas, no de buenas intenciones
Desde 2025 soy Global Chair de la G100 Zero Hunger Mission. Cada vez que lo digo, alguien me responde con una buena intención: «qué bonito lo que haces». Agradezco el gesto, pero creo que el tema merece más rigor que ternura.
Dónde se atasca
En muchos países hay comida suficiente en términos generales y aun así hay personas que no acceden a ella. Los motivos son concretos: precios que no llegan a quien produce ni a quien compra de forma justa, infraestructura de almacenamiento inexistente, rutas que no conectan, información que no circula. Cada eslabón tiene su lógica y casi ninguno habla con el siguiente.
Resolverlo con donaciones puntuales es necesario en emergencias, pero no cambia el sistema. Y un sistema que depende siempre de la emergencia no es un sistema, es una espera.
Lo que me interesa
Que las comunidades tengan lo necesario para alimentarse con autonomía y dignidad. Eso pasa por cosas poco vistosas: que los productores tengan con quién comerciar, que los alimentos lleguen sin deteriorarse, que las decisiones públicas usen datos reales del territorio.
El papel de las redes
La G100 reúne a mujeres líderes de muchos países. Lo valioso de una red así no está en los comunicados, sino en que alguien en un país pueda conectar a quien resolvió un problema parecido en otro. Eso acorta años de ensayo y error.
La misión es una causa global y también un trabajo muy local, que se hace territorio por territorio. Si lideras una iniciativa de alimentación, una empresa con cadena de suministro o una organización que quiera sumarse, hablemos.