Lo que aprendí liderando Women Economic Forum WEF durante seis años
En 2021 recibí la marca del Women Economic Forum para Colombia. Los seis años siguientes fui su anfitriona y presidenta. Pasaron más de 6.500 personas por los encuentros presenciales, más de 80.000 nos siguieron desde distintos países y sumamos más de 70 aliados y patrocinadores. Me piden seguido que cuente «cómo se logra eso». No tengo una fórmula. Tengo cosas que aprendí a golpes.
Un foro es una promesa
Quien compra un puesto, patrocina o viaja a un evento está confiando en que va a pasar algo útil. Si el programa es una sucesión de charlas lindas pero desconectadas, lo notan en la segunda hora. Aprendí a preguntarme, para cada sesión, qué se va a llevar alguien de aquí que no tenía al entrar.
Los aliados no son logos
Cuando empecé tenía la tentación de contar aliados como si fueran trofeos. Con el tiempo entendí que un aliado sostenido en el tiempo es el que se ve reflejado en lo que se hace. Hay que conversar con cada uno qué necesita de verdad, y eso lleva muchos más cafés que correos.
Lo virtual no es la sala vacía
Los 80.000 conectados no eran un número de relleno. Llegar a otras ciudades y otros países obligó a pensar la transmisión como un formato propio, con ritmo y moderación distintos al de la sala.
Lo que me quedó
Que convocar es un oficio y que se aprende haciéndolo. Y que las redes sirven cuando alguien se ocupa de que las personas se conozcan entre sí después del evento. Ese trabajo no sale en las fotos, pero es el que hace que algo siga pasando cuando se apagan las luces.
Hoy presido el WEF California y sigo convocando desde otros espacios. Si estás pensando en un foro o una red para tu sector, cuéntame qué tienes en mente.